Tus alpargatas hechas a mano no solo son cómodas y estilosas, también son un reflejo de tradición y trabajo artesanal. Para conservar su belleza y prolongar su vida útil, es importante lavarlas con cuidado. Aquí te dejamos una guía sencilla para hacerlo correctamente:

 Qué necesitarás:

Agua tibia

Jabón neutro o detergente suave

Un cepillo de cerdas suaves (puede ser un cepillo de dientes viejo)

Un paño limpio

Aire fresco (¡no sol directo!)

 

 Paso a paso:

1. Sacude el polvo

Usa un cepillo seco para quitar el polvo o la tierra suelta de la superficie y la suela.

2. Limpieza puntual

Si solo tienen una mancha pequeña, humedece un paño con agua jabonosa y frota suavemente solo esa zona.

3. Lavado a mano (si es necesario)

Si están muy sucias, llena un recipiente con agua tibia y unas gotas de jabón neutro. Sumerge solo la parte de tela (evita mojar completamente la suela de yute o esparto). Usa el cepillo suave para limpiar con movimientos circulares.

4. Aclarado suave

Usa un paño limpio y húmedo para retirar el exceso de jabón. No las sumerjas completamente ni las pongas bajo un chorro de agua.

5. Secado natural

Déjalas secar al aire libre, en un lugar sombreado y ventilado. Evita el sol directo y nunca uses secadora, ya que podrían deformarse o encogerse.

 

 

 Lo que debes evitar:

No usar lavadora ni secadora.

No usar blanqueador.

No empapar completamente las alpargatas, sobre todo si tienen suela de yute.

 

Cuidar tus alpargatas hechas a mano es honrar el trabajo detrás de ellas. ¡Con estos consejos, te acompañarán muchos veranos más!